Noche… crujido que me llama cerrada, robada soñada, sin fin, con tersas melodías
que ahondan en mi alma con rostro inquisitivo que apremia a no existir.
Descalza, ruidosa, latente, lejana, salvaje y fiel esclava atada a su propio fin, despierta aunque callada soslaya su mirada con una sorda balada que nadie llega a traducir.
Me desvela, me arrulla, se rie, me engaña, me lleva de la mano usándome como candil.
Noche que no me duerme, que me excita, que se alarga batiendo sus grandes alas
ciñéndose con descaro a mí.
Me enseña sus secretos, sus abismos, sus entrañas, despide vapores y gasas y su hoja brilla tras de mí.
Calurosa y fría noche que no deja que me vaya y me eclipsa con sus llantos que caen tibios sobre mí
Generosa y gran sabia, insolente, recatada, morbosa pero vedada despiadada, gentil
hogar de los rostros sin cara astuta a la que nadie engaña, espejo de ideas, de fracasos … deja que me empache de tí.