AMELIE 

 

  ENTREVISTA CON J.P  JEUNET
       

¿Cómo era su estado de ánimo tras completar Alien Resurrección y por qué decidió rodar Amelie?

Recuerdo que después de Alien tenía ganas de regresar a Francia y reunir a unos amigos para hacer una película “pequeña”. Alien fue una gran aventura pero también un proyecto de mucho peso. En realidad, cuando la Fox me ofreció la película ya estaba trabajando en lo que se convertiría en Amélie. Tenía muchas ideas para las escenas, situaciones y personajes pero no terminaba de dar con un denominador común. Básicamente no podía concretar el alma de la película. Así estaban las cosas cuando me marché a Hollywood y cuando volví retomé el proyecto donde lo había dejado.

Entonces, en ese momento ¿resultó fácil definir el tema central de la película?

No inmediatamente. Todas las anécdotas que había recogido eran suficientes como para hacer cuatro o cinco películas - ¡no sólo una! Y de repente, mientras daba vueltas a estas ideas, cayó el tema como una fruta madura. Parecía obvio. El denominador común era la chica que decide cambiar la vida de los demás. Y a partir de ese momento todo empezó a marchar sobre ruedas. Guillerme Laurent y yo empezamos a escribir: recuerdo que fue el primer día de la Copa Mundial de fútbol.

¿Cómo conoció a Guilleume Laurent?

Es como una maravillosa historia de cine. En la época de Delicatessen Guillaume hacía un poco de todo. Había escrito un guión, que fue más bien para divertirse porque era la adaptación de un libro del que ni siquiera tenía los derechos. Tras ver Delicatessen su novia le dijo: “Deberías enviar tu guión a Caro o a Jeunet”. Cuando buscó los nombres en la guía telefónica encontró dos Caro pero un solo Jeunet. Así que fui yo quien recibió el guión. Lo leí y cuando le llamé para decírselo salió un mensaje de contestador realmente gracioso. El mensaje despertó mi curiosidad y quise conocerle. Así empezó nuestra relación. Trabajó en los diálogos de La Ciudad de los Niños Perdidos  y colaboró conmigo en Alien cuando tuvimos dificultades para encontrar un final apropiado. Escribió uno pero no fue el que se usó en el filme.

¿Cree que se complementen, Ud. y Guillaume?

Pensamos de una manera muy similar pero él se inclina más hacia los diálogos y yo hacia el aspecto visual. En cuanto a las ideas, nuestros intercambios son como el ping pong y Amélie está llena de ideas que son cosecha de Guillaume.

El filme tiene la cualidad de un inventario que recuerda la obra de Prévert.

Me encantan las listas y las colecciones. De hecho colecciono...¡ideas para colecciones! Utilicé algunos en la película: Nino colecciona huellas en el hormigón y fotos abandonadas. Durante mucho tiempo tuve una caja donde guardaba fragmentos de historias e ideas que se me ocurrían. Sigo haciéndolo pero ahora soy un poco más racional y guardo las ideas y las listas en el ordenador.

¿Son todas ideas inventadas o algunas de ellas están relacionadas con su vida?

Ambas cosas. La dificultad que presentó la película fue cómo seleccionar anécdotas de la vida real e ideas completamente imaginarias. No se las podía incluir a la fuerza porque tenían que encajar con la personalidad de los distintos personajes.

La presentación de los personajes con términos como “Me gusta” y “no me gusta” recuerda su cortometraje Nonsense.

Sí, siempre lo he hecho así. Tengo páginas y páginas de “Me gusta” y “No me gusta”. El uso de estos términos es un asunto delicado porque son muy personales y sin embargo tienen que llegar a todo el mundo. Y en Amélie el aspecto visual era otro elemento clave. Pero es un juego que se me da bien....

¿De donde sacó las increíbles imágenes televisivas que se ven en la película?

El placer de ver una imagen que te deja boquiabierto es una colección en sí misma. Es una colección de momentos mágicos que está relacionada con el concepto de “me gusta” y “no me gusta”. Colecciono mentalmente estas imágenes pero no las grabo como hace Amélie. Por lo tanto, tuvimos que buscar las imágenes pero afortunadamente tuvimos acceso a “Zapping” de Canal+.

¿El personaje principal se llamaba siempre Amélie?

No. Eso ocurrió en el camino. Cuando escribo me gusta tener en mente a un actor y pensé: “Bueno, podría ser el personaje de Emily Watson en Rompiendo las Olas. Así que comenzamos con ella en mente sólo a fin de arrancar el trabajo. Y después nos dijimos: “Y por qué no?” Además Emily había dicho en una entrevista que quería trabajar conmigo, así que escribimos el personaje para ella y le llamamos Emily. Después nos pusimos contacto, nos reunimos y le gustó el guión.

Nos reunimos varias veces más en Londres y en París. Hicimos lecturas en francés y me di cuenta de que en ese idioma Emily perdería el 50% de su talento. Escribí una nueva versión que arrancaba en Inglaterra, lugar donde se educa la heroína antes de trasladarse a Montmartre. Ella seguía dispuesta a continuar con el proyecto pero el primer día de pre-producción recibí una llamada. Era Emily Watson y me dijo que había decidido no hacer la película por motivos personales: no quería estar fuera de casa durante seis meses. ¡Vuelta a empezar! Volvimos a escribir el guión para que toda la acción tuviera lugar en Montmartre y Emily se convirtió en Amélie. Empecé a buscar una actriz francesa y un día, cuando pasaba por delante de un cartel, me impactaron unos ojos oscuros, un toque de inocencia y un porte fuera de lo común: era Audrey Tautou en el póster de Venus, salón de belleza. Concerté una reunión con ella, hizo una prueba y en diez segundos supe que era perfecta.

En su opinión, ¿cuál es la mejor cualidad de Audrey Tautou?

Es un verdadero placer trabajar con ella. No sólo era perfecta para el personaje sino que es una verdadera actriz de carácter, lo cual es poco común en Francia. Además tiene un agudo sentido de la cinematografía y del ritmo. ¡Y sólo tiene 23 años!

¿ Resultó tan fácil la selección del resto del reparto? Por ejemplo, Mathieu Kassovitz le convenció rápidamente para el papel del “Príncipe Azul”?

Sí, bastante rápido. No sobran los protagonistas románticos en Francia. No sólo es increíblemente encantador y un actor maravilloso sino que posee una cualidad asombrosa: la cámara le adora. Nos llevamos muy bien y como es un buen director tuvimos unas conversaciones estupendas sobre la película.

¿Y Jamel?

Jamel apareció de repente cuando yo estaba en Estados Unidos. Le descubrí de una forma un poco brusca, de un día para otro, sin darme cuenta de su extraordinaria popularidad. Sólo tenía un pequeño papel para ofrecerle, el del dependiente de la tienda, pero pensaba que estaría estupendo en este personaje tan tierno y amable. Por otra parte, a él le había encantado Alien: Resurrección. Me cae muy bien y me encantaría volver a trabajar con él. Y creo que este sentimiento es mutuo.

El reparto de “Amelie” también cuenta con algunos de sus actores preferidos: Dominique Pinon, Rufus, Serge Merlin... 

Resultaba imposible hacer la película sin Dominique. Al principio no había ningún papel en Amélie lo suficientemente grande para él y quise darle un cameo. Sin embargo, eligió interpretar al personaje celoso y obsesivo del bar y se metió tanto en el papel que lo convirtió en un personaje realmente grande. La pareja que forma con Isabelle Nanty fue mucho más allá que cualquier cosa que hubiese podido imaginar y al final no sé cuál de los dos me asombró más.

Desde el principio era evidente que Rufus sería perfecto para encarnar al padre de Amélie. Le había visto en el papel de Freud en el teatro, un trabajo para el que le tuvieron que envejecer, y fue realmente extraordinario.

En cuanto a Serge Merlin, no se me ocurrió inmediatamente. Empecé pensando en actores más conocidos pero un día me di cuenta de que Serge estaba hecho para el papel. Me encantan los personajes secundarios y los actores de carácter, con verdadera personalidad. Fue un gran placer trabajar con Claire Maurier, Yolande Moreau, Michel Robin, Maurice Benichou, Urbain Cancellier, Claude Perron, Clotilde Mollet...

Es la primera vez que rueda fuera de un estudio. ¿Por qué?

¡Porque tarde o temprano tenía que salir! Además era la historia apropiada y quería que París fuese el corazón de la película. Pero al igual que Kurosawa, creo que “cada toma debe ser como un cuadro”  y no puedo evitar pensar en la estética. Busqué en París imágenes de todo lo que me atrae, imágenes parecidas a las que encuentras en las historietas de Tardi. Nos atraen las mismas cosas: los trenes elevados, ciertos monumentos, escaleras, edificios de piedra.... La búsqueda de localizaciones se llevó a cabo con estas imágenes en mente. Después limpiamos las calles de coches y de graffitis y sustituimos los carteles con posters más coloridos. Para decirlo de otra manera, intenté ejercer el mayor control posible sobre la cualidad estética de la ciudad. Y la post-producción digital nos vino muy bien porque pudimos hacer modificaciones hasta el último momento y hasta en la última toma.

¿Rodar en localizaciones le hizo cambiar su forma de trabajar?

Básicamente no. En cualquier caso, ¡ya puedo decir que definitivamente no me gusta! No puedo acostumbrarme a la idea de que me es imposible controlar todo. En las localizaciones siempre hay un coche aparcado en el sitio equivocado, una persona que de repente aparece en el encuadre o un ruido cercano. Siempre hay algún problema y me saca de quicio. El tiempo es dinero y para no perder tiempo me preparo a fondo. Por lo tanto, perder una o dos horas a causa de imprevistos no me divierte nada.

Es la primera vez que colabora el director de fotografía Bruno Delbonnel en lugar de Darius Khondji...

Darius no estaba disponible y Bruno es un gran amigo. Nos conocemos desde hace veinticinco años. Cuando rodé Delicatessen aún no había llegado a cámara así que se perdió las tres películas pero hemos rodado juntos anuncios y vídeo clips. En cuanto descubrí que Darius no estaría disponible aproveché la oportunidad para contratar a Bruno. Estaba un poco tenso porque es mi mejor amigo y si las cosas no hubiesen salido bien nos podría haber puesto en una situación difícil. Pero el resultado ha superado con creces mis expectativas.

Yann Tiersen compuso la música.

Tenía en mente otra cosa pero un día uno de los ayudantes de producción puso un CD que no conocía y me pareció maravilloso. Era un tema de Yann Tiersen y ese mismo día compré todos sus discos. Después nos conocimos y nos llevamos muy bien desde el principio. En un periodo de dos semanas compuso para la película ¡19 temas! Además nos permitió usar cualquier tema de su discografía. Lo más difícil fue hacer la selección porque todos sus temas encajaban con las imágenes de la película. Resulta imposible imaginar una condiciones mejores.

Ha dicho que Amélie es una película que “hace feliz a los espectadores” . ¿Por qué quiere hacer feliz a la gente?

Puede que tenga algo que ver con mi evolución personal. A la edad de cuarenta y siete años hay cosas con las que aprendes a vivir pero no necesariamente quieres las mismas cosas que antes. La Ciudad de los Niños Perdidos es una película bastante oscura, mucho más oscura de lo que la gente imagina. Para nosotros fue una especie de cuento de hadas pero cuando vuelvo a verla me doy cuenta de lo oscura que es. Puede deberse a la presencia de Caro, cuya imaginación es mucho más oscura que la mía.

Fui contratado para dirigir Alien. Es una película de acción, fuerte y violenta. Me parecía que no había hecho una película realmente positiva y era algo que me interesaba. Construir en lugar de destruir se presentaba como un reto interesante. A estas alturas de mi vida y de mi carrera quería hacer un filme alegre, un filme que haga soñar a la gente, que les de placer...

 

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