Sin querer, poco a poco ya empezamos a cerrar cuentas pendientes con esta expo, y una de esas “cuentas” era el Pabellón de Turquía.
Turquía fue el primer sello de nuestro pasaporte, al igual que nuestro primer pais visitado, y la primera vez que empezamos a ver de que iba esto de la expo.

Ayer, casi tres meses mas tarde, volvimos armados de cámara de fotos para dejar grabado en imagen la primera impresión que ya teníamos.
La primera impresión…, o aun mejor, pues nos hemos dado cuenta que los pabellones de la expo han ido evolucionando, madurando y creciendo a medida que pasaban los días.
Turquía para muchos es el pabellón de las fuentes, y a decir verdad, ganado lo tienen con mayúsculas este sobrenombre. No obstante, tras unas primera sala con imágenes del país, el núcleo principal de este interesante pabellón son recreaciones de fuentes turcas para destacar la importancia que tiene para ellos este elemento.

Tras esta exposición de fuentes, encontramos uno de los característicos baños turcos:

y tras este ejemplo de utilización del agua, salimos a una sala que debiera haber sido ejemplo para todos los “audiovisuales” de esta expo:

Una inmensa “pradera” de césped artificial, donde poder descansar, tomar aire y a la vez visionar los audiovisuales que son proyectados en varias pantallas gigantes.
Vamos, todo un ejemplo a seguir y que no ha sido tomado en cuenta. Este es el secreto de porque éste hermoso pabellón no tiene colas. NO HAY SALA TRAMPA con audiovisuales forzosos donde la gente se siente atrapada sin dejar entrar ni salir. Aquí, el que quiere verlo, se tumba.., quien solo viene a por el sello, sigue su camino y no hace tapón para los de atrás.
Tras esta sala pasamos a una de las actividades pictóricas y artísticas mas interesantes de toda la expo:

Y no… no es E.T. Es algo llamado “EBRU” con la figura de Fluvi

Una autentica preciosidad que sin duda llama la atención en los talleres donde los realizan en vivo delante de los visitantes.
En definitiva, un pabellón de los de “Gama Alta” en esta expo de “no agua”, y en donde la gente ha estado perdida sin saber que buscar y pretendiendo alcanzar cualquier “aparato” donde poder “montarse” y que la muevan.
La expo real, la que yo he querido, se ha encontrado en estos pabellones, en descubrir su cultura y sus gentes.
Por cierto, el trato de las azafatas de Turquía ha sido de los mejores que he visto en esta expo. Sirva como ejemplo que ayer, a las 22h y 5 minutos, cuando ya habían cerrado las puertas y aun quedaba gente dentro, una pareja se acerco para ver si les dejaban entrar. Las posibilidades de que esto sea positivo en la expo es mínima. Tan mínima, que solo en Turquía ha visto que abrían de nuevo las puertas y dejaban entrar a la pareja.
Un 10.
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