Sapere aude es una expresión del latín, que significa «atrévete a saber».
Y esa es la clave de la Expo y la Post expo.
Han pasado dos años desde entonces, dos años que se han sucedido de imágenes, demoliciones, transformación, desmontaje, frente fluvial, acuerdos que no llegan, reorientación de proyectos, equivocaciones (reversibles) con iconos de la ciudad, parque del agua, crisis, edificios de juzgados, telecabinas, barcos, re- inauguraciones y un largo etcétera.
En todo este tiempo, la expo ha estado y sigue estando viva, inmersa en un proceso del que aun queda mucho tiempo para que acabe.
Son muchas las cosas que se han hecho… las que se hicieron y todavía las que aun quedan por hacer…..Muchas las decisiones tomadas y también muchos los errores cometidos, así como aciertos que han hecho menos ruido que los fallos.
De todo este proceso de dos años hasta ahora, queda una ciudad que ha cambiado de manera irreversible, y el recuerdo de lo que se vivió hace dos años en Ranillas.
Lamentablemente para muchos nada de esto existió, nada fue verdad y todo ha quedado condicionado y resumido a unas frías cifras que pueden ser completamente manipulables a cada interés particular.
Para algunos, tras la expo nada ha vuelto a suceder en Ranillas, y siguen con sus cantos agoreros de un cielo gris cerrado.
Es necesario que la gente conozca lo que hoy queda y se hace en Ranillas, que conozcan la verdad de lo que dejo la expo y que mire al futuro.
Es necesario que la gente se atreva a pensar por si misma y vea la verdad de lo que es la expo y lo que ha dejado.
Que no se fíen de lo que cuentan los demás y conozcan y vean por su cuenta lo que existe en el meandro de Ranillas.
Solo así, si se conoce, se podrá defender lo que quedó y mirar a lo que se espera en un futuro próximo.
